Eso. Ayer desperté bañada en sudor y por una pesadilla. En el sueño, un grupo de conocidos y yo viajábamos por una ciudad en donde las cuadras/manzanas eran de colores muy vívidos. Y en lugar de edificios en las calles, lo que había eran grandes torres que se alzaban a lo alto. Por curiosidad, subimos en una y cuando llegamos a la punta descubrimos que estábamos en un gran tablero de ajedrez, pero que era imposible de jugar por la variedad de colores. Decidimos pasar la noche ahí y con madera que sacamos de unos muebles, conseguimos una fogata. Sin saber cómo, terminé hablando con el maestro de francés que siempre me pareció muy bonito (sí, ésa es la palabra; parece un adolescente imberbe) y de la nada me pidió matrimonio diciendo que era mejor casarnos y así no moriríamos en soledad. Yo me negué, pero insistió, cuando de la nada comenzó a temblar, derrumbándose todo a nuestro alrededor y fue necesario correr en los pasillos del edificio. De la nada, salimos a una especie de bosque y ahí, unos animales que parecían chimpancés pero con la cara de leopardos, se mecían en las ramas de los árboles. Desperté cuando saltaron y nos quisieron atacar.
En general, el sueño no me hizo mella, hasta que hoy en la mañana desperté con la noticia de que había temblado en Japón. Tsk, odio las coincidencias de este tipo.
viernes, marzo 11, 2011
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