miércoles, enero 23, 2008

Vergessene Kinder

Soñé mi kinder; pequeñita, de gatas, rondando por todo el lugar. Había olvidado el cuarto de las escobas y el patio interior en el que jugaban los de segundo y tercero. Que mi madre no me había ido a recoger a la escuela a la hora acostumbrada y quería marcharme por mi propio pie. Que la directora me tomaba en brazos y me retenía con tanta fuerza mientras me decía que tenía que esperarla, que no iba a tardar. ¿Cómo creerle? Mi madre es tan impuntual. Me zafaba de sus brazos y veía mis pies con zapatitos de charol raspados y unos calcetines con borlas. Mi bolsa del lunch y en ella una manzana y un sandwich que se caían y rodaban por el suelo. Tenía como 5 años y me sentaba a esperar a mi madre, mientras veía unos árboles con flores rojas moverse con el viento. [1]

1.- No estoy segura, pero este sueño me parece un recuerdo. Una vez pasó algo parecido, pero en lugar de sentarme a esperar, lloré mucho por ser la última niña a la que recogieron de la escuela ese día. Fue incómodo recordar eso.

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