Dos sueños de dos fechas pero que NO olvido.
Sueño A: Salía de compras con mi madre. Supuestamente un cajero donde se paga la electricidad y al que nunca he ido, era el mencionado supermercado. Mamá hablaba de algo a lo que no le prestaba atención Y M-chan me quería contar sus problemas con CB. Como mi madre no cerraba la boca, la tomé de la mano y salimos volando a una especie de cúpula en una iglesia, así que mientras ella me contaba sus problemas existenciales, yo me montaba en un malvavisco blanco que era del tamaño de un puff y volaba como montando en un toro mecánico a velocidad lentísima. Lo que más recuerdo es la sensación de hacerme al frente y luego atrás, tentando la gravedad con malicia.
Sueño B: En la escuela me topaba con L. que me preguntaba muy angustiada si mi disco Humanoid de TH, en la canción 15, salía una canción de no-sé-ni-me-importa-qué-banda a lo que le dije que no. Que la quince o era Screamin' o Down on you. Ella me mostró su disco y era más pirata que uno que yo pudiera hacer quemando las canciones y dibujando la portada. Total que decidimos ir a la tienda de discos a reclamar. Para esto llevábamos uniformes de colegio japonés, falda pero con saco en tono gris y una corbata roja. Cuando llegamos a la mentada tienda, resultó ser la casa de una mujer que cuando abrió la puerta era obesa y cuando nos sentó en la mesa de la cocina acabó siendo delgadísima y llena de arrugas. Ella abrió el refrigerador y sacó dos pasteles. Le dio uno a L. y cuando me extendió el mío (que era totalmente rojo, como hecho de sandía) me pidió que cantara una rima. Le dije el trozo del himno alemán que me sé y en eso se abre la puerta y todo el grupo de clases (gente que ha ido conmigo en todos los grados desde el kindergarten hasta la U) pidiendo pastel, exigiéndolo más bien con antorchas en las manos. Asustada, me puse de pie y entonces sale de un cuarto trasero Polo-Polo (comediante mexicano O_o Ni me gusta, ¡caray!) vestido de cuero y bastante desnudo. Se tira en el suelo a mis pies y me dice que si lo azoto, me va a contar chistes. Le doy y le doy con un látigo en el estómago, que crecía como si estuviera embarazado pero en lugar de 9 meses eran 9 minutos. Desperté cuando contó un chiste malísimo y ya se habían ido todos.
Pfff, perturba, ¿a que sí?
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