miércoles, agosto 11, 2010

Pulgas

Y por alguna extraña razón, mi madre y yo estábamos de visita con una amiga suya que no conozco, ni siquiera existe en vida real, y ella nos convencía de adoptar las crías de su mascota: Unas pulgas. O más bien unas chinches. No sé que eran, pero mi madre parecía de lo más encantada con la idea, mientras que yo mataba los mentados animales lo más discretamente con el pulgar.

No hay comentarios.: