martes, mayo 20, 2008

Era yo con yo

El sábado mi tía me dejó a mis primos a que se quedaran a dormir. Ni modo, manera de decir no, no había así que los tres se hicieron un bulto y durmieron en mi cuarto. Los dos hombres en el suelo y la nena en la cama conmigo. ¿Nena? Tiene 14 y en diciembre 15.
Total, ellos se durmieron antes de la una y yo como a las cuatro, aunque me acosté como a las tres por estar leyendo fanfics por acá [motto recomendados] y esa hora desfasada fue la que me tomó dejar mis reticencias de dormir con alguien a un lado y propiamente, dormir.

Soñé algo como a las cinco o seis de la mañana, cuando se prendió el televisor por la alarma de la escuela que olvidé desactivar y cuando volví a acostarme... No sé, de esas veces que piensas que estás despierta y en realidad estás en ambas fronteras entre ello y lo dormido.
En el lugar de mi prima, estaba yo y era como verme ante un espejo, pero con la diferencia de que no repetía mis movimientos, sino que era diferente. Actuaba de cuenta propia y aunque en un inicio sí lo hacía como yo, tenía sus manías partículares.
Luego hablábamos y era una confidencia enorme la que manteníamos porque eran susurros y charlas tristes de cosas que jamás pensé poder decirle a alguien.

Después... Hum, mi primo más pequeño me sacudió del hombro porque quería desayuno. Jo, lo peor fue que más tarde mi prima me dijo que farfullaba como loca mientras dormía. Ugh, rezo por no haber dicho algo vergonzoso.

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